Carlos Mérida

 
 Carlos Mérida, un artista plástico que luchó por la danza en MéxicoPor Gabriela Jiménez Bernal

Su oficio era con el pincel. Sin embargo, el artista plástico Carlos Mérida (1891-1984) mostró un apasionamiento por la danza como pocos artistas de otras disciplinas. Para fortuna del gremio dancístico, este creador vivió una de las épocas de esplendor para la danza y por ello luchó desde su trinchera, para darle mayor reconocimiento a esta expresión en movimiento.

El maestro Mérida tenía una gran confianza en esta manifestación artística. Su conocimiento y comprensión de la misma eran plenos. De hecho, de él se recuerda un pensamiento que deja en claro su sentir: “La danza es una concreción de todas las artes. Vive en el tiempo y en el espacio. Está ligada con el tiempo por la música. Está ligada con el espacio por sus cualidades plásticas. Tiene esencia particular, absoluta autonomía, existe por sí sola. Porque la danza debe decir lo que la música y la pintura y la poesía no pudieron decir”.

Varios fueron los aportes del creador plástico a favor de la danza. Sobresale su paso por la Escuela de Danza de la Secretaría de Educación Pública, donde fungió como director durante el periodo 1932-1935. Su principal preocupación durante su administración fue conformar un ballet mexicano inspirado en los bailes indígenas.

Sobre este punto, hay que realzar que Carlos Mérida siempre demostró un gran interés por todas las manifestaciones de carácter popular. En ese sentido, es que en 1933 presentó un proyecto de investigación coreográfica que estaba basado en diferentes danzas regionales de México. Quienes conocieron tal trabajo, aseguran que se trataba de una propuesta interesante por el vínculo que existía entre dicho proyecto y su obra tanto pictórica como gráfica.

Otro de sus grandes legados al mundo dancístico nacional, fueron sus diseños de escenografía y vestuario. Y es que el maestro Mérida estaba completamente inspirado en el juguete popular, en indumentarias y disfraces de animales (en especial los elaborados con cartón), así como en referencias geométricas de su propia obra de caballete y mural. Según datos históricos, el creador intervino en alrededor de 22 puestas en escena, de las cuales, sólo tres no pudieron concretarse. Tal suceso se registró entre el año 1940 y 1979.

Mérida tuvo la suerte de trabajar con grandes creadores de su tiempo. En el ámbito de la danza estuvo con Gloria y Nelly Campobello, Graciela Arriega, Ana Sokolow, Waldeen, , Gloria Contreras, Evelia Berinstáin, Rosa Reyna, y su propia hija: Ana Mérida.