Jorge Ballina

  
 

Jorge Ballina, manos mágicas que rompieron la estática en la escena dancísticaPor Gabriela Jiménez Bernal

Jorge Ballina ha logrado lo que pocos. Convertir al escenario en otro intérprete más. Ha sido un innovador, un transformador de la escena dancística mexicana, ya que acabó con el tradicional formato del escenario estático, es decir, aquel que sólo aparece de ornato en un montaje coreográfico, perdiéndose así en el infinito de las sombras.

Por haberles inyectado vida, energía, poder visual y movilidad a muchas coreografías de importantes agrupaciones nacionales e internacionales, Ballina ocupa un lugar privilegiado en el gremio dancístico, ya que se trata de un reconocido escenógrafo que si bien se ha especializado en producciones para teatro y ópera, ha contribuído de manera fundamental en el arte del cuerpo en movimiento.

Sus propuestas son espectaculares, no sólo por la producción, sino por su peculiar estilo de darle movilidad hasta al más mínimo objeto que aparece sobre el escenario. Su más reciente trabajo fue dentro de la piezaGiselle sí es él, donde colaboró de manera conjunta con la coreógrafa Alicia Sánchez. Quienes tuvieron la oportunidad de ver este proyecto, han llegado a asegurar que el principal protagonista de la obra fue sin duda la escenografía de Ballina, quien utilizó un recurso sui géneris para hacer sentir al espectador que estaba frente a varias fotografías cinematográficas.

Ballina cuenta con estudios de arquitectura realizados en la Universidad Iberoamericana. Pero su inquietud escenográfica comenzó a pulirse cuando comenzó una formación especializada en escenografía para teatro y ópera en  el St. Martin’s College of Art and Desing en Londres. Aquí en México, contó con la asesoría de uno de nuestros máximos exponentes en este terreno: Alejandro Luna.

Un punto importante a rescatar de la obra del escenógrafo mexicano, es que se ha involucrado con grupos dancísticos que han sobresalido por tener directores muy propositivos, tal es el caso de Raúl Parrao, Alicia Sánchez, Tatiana Zugazagoitia, Tania Pérez Salas y Alejandra González (de Humanicorp). En el ámbito internacional, sobresale su participación en la pieza Romeo & Juliet con la Dominic Walsh Dance Theatre & Mercury Barroque en Houston, Texas.

En lo que respecta a su intervención en el teatro, ha realizado las escenografías de distintas obras, como Copenhague, dirigido por Mario Espinosa; Como te guste, bajo la dirección de Mauricio García Lozano; Fedra y otras Griegas, con la Compañía Nacional de Teatro; José el Soñador, de OCESA-Richard Stafford; y Por amor al arte, dirigida por Antonio Serrano.

El mexicano también ha dejado una huella imborrable en la escena operística. Diseñó la escenografía para La flauta mágicaMacbethEl Oro del Rhin y Sigfrido con la Ópera de Bellas Artes, bajo la batuta de Sergio Vela. También sobresale el máximo proyecto  que llevó por título Ocaso de los Dioses.

Para Jorge Ballina ha sido una carrera fructífera que ha tenido su mayor reconocimiento en el aplauso y comentarios del público, quienes han alabado su trabajo. Pero también a nivel institucional ha sido consagrado, pues cuenta con una mención honorífica (equivalente al tercer lugar) en la Cuadrienal de Praga 2003 y la medalla de oro como mejor escenógrafo por su trabajo expuesto en World Stage Desing 2005 en Toronto.  En ambos certámenes compitió con escenógrafos de todo el mundo.