Secretos de la humanidad

 

Por Adriana Álvarez Sánchez

Entre las nubes cegadoras, donde ya no se distinguen la luz y la oscuridad, donde los secretos de la gente se diluyen, está la Humanidad. Esta es la idea que la compañía de danza Dairakudakan presentó en México con su espectáculo Secretos de la Humanidad.

El movimiento lento y continuo del cuerpo esbelto casi desnudo es una de las características de la técnica Butoh. En ocasiones ese movimiento se acelera y resulta transgresor. Los rostros demudan -varían- de forma armónica para mostrar un sentimiento, una expresión y una capacidad técnica que caracterizan este estilo de danza.

El Butoh tradicional al que estamos acostumbrados, y que cuenta con apasionados defensores y detractores en México, se dio a conocer en los años ochenta en el mundo occidental.

No es, ni mucho menos pretende ser, el que Akaji Maro, director y fundador de Dairakudakan desarrolla en el escenario. La suya es una propuesta más arriesgada que explora los secretos e impulsos del ser humano.

La repulsión que provocaban las cicatrices de los sobrevivientes a los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki en la década de los cuarenta fue el origen de la danza Butoh, que buscaba “recobrar el cuerpo que nos ha sido robado”, según Hatsumi Hijikata, uno de sus creadores.

Dairakudakan nos remite a esa repulsión, pero ya no sólo con referencia a la desgracia nacional, sino a las acciones, impulsos y secretos de todo ser humano.

Este Butoh ha preferido mostrar preocupaciones más amplias que no se alejan del horror y de la oscuridad, pero que reflexionan además sobre los temores de los hombres frente a la vida, la muerte y la confusión.

Las más de 60 obras de Maro han causado controversia en cada foro en que se han presentado. La mezcla de movimientos, gritos, música y personajes híbridos y grotescos transforman el escenario en un mundo irreal en apariencia, pero emocionalmente efectivo.

Reconocida por la Dance Critics Society of Japan desde 1974, Dairakudakan es una compañía que ha participado conjuntamente con otras agrupaciones no sólo japonesas y no sólo de danza. El año pasado realizaron junto con la Compañía Nacional de Teatro de México la obra “Galileo, un foso”, que se presentó en el Festival Internacional Cervantino (FIC).

En octubre de 2010, la compañía regresó a nuestro país para presentarse nuevamente en el FIC y en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la UNAM.

En esta ocasión, la Sala Miguel Covarribias se llenó hasta tres cuartos de su capacidad para presenciar Secretos de la Humanidad, un espectáculo de primer nivel conceptual y técnico que en México también es reconocido.